Ante todo calidad
Los aceites esenciales disponibles en el mercado no siempre son de buena calidad. Es muy importante saber distinguir un aceite esencial 100 % puro y natural de un aceite adulterado o parcialmente o totalmente sintético. Para ello hay que fijarse detenidamente en la etiqueta del producto. Esta debe indicar claramente que se trata de un aceite esencial 100 % puro, integral y natural, también debe estar claramente indicado el nombre en latín de la planta. Se valorará la indicación de la procedencia de la planta y el órgano destilado.
Al adquirir aceites esenciales de máxima calidad nos aseguramos unos resultados óptimos y reducimos considerablemente posibles reacciones alérgicas, provocadas en la mayoría de los casos por aceites esenciales adulterados o de mala calidad.
Para un uso terapéutico por vía oral y para usar para aromatizar nuestros platos y postres será necesario comprar aceites esenciales preferiblemente de cultivo ecológico y quimiotipados.
Siempre quimiotipados
El quimiotipo es un marcador bioquímico que permite distinguir un aceite esencial dentro de una misma familia botánica. Es el caso del romero, del tomillo, de la mejorana, del eucalipto, de los alcanforeros, por ejemplo. Las esencias de las plantas difieren en su composición bioquímica en función del lugar donde crecen y hay muchos factores que influyen en ella, por ejemplo las horas de sol, el tipo de suelo, la vegetación, la cantidad de lluvia, etc.
La presencia o la ausencia de una molécula dentro de un aceite esencial modificará considerablemente el uso y las aplicaciones que haremos con él.
No es lo mismo usar un aceite esencial de romero cuyo quimiotipo es el 1,8 – cineol que usar el que es definido con el quimiotipo alcanfor. El primero es exento de toxicidad el segundo es potencialmente neurotóxico y abortivo. Otro ejemplo significativo es el tomillo. Existen 7 quimiotipos distintos para el tomillo. Aunque siempre se trate de la misma planta el quimiotipo nos informará sobre las aplicaciones terapéuticas y sobre las vías de administración más adecuadas. Por ejemplo, el tomillo a timol es dermocaustico y no se puede usar puro en la piel, sin embargo el tomillo a linalol no es agresivo para la piel. El tomillo a timol puede causar daños al hígado si se toma de forma prolongada y en cantidades elevadas, en cambio el tomillo a tujanol o a linalol resulta beneficioso para las células hepáticas.
No para todos
Es recomendable no usar aceites esenciales durante los tres primeros del embarazo. A partir del cuarto mes y durante la lactancia se pueden utilizar algunos de ellos, pero preferiblemente bajo supervisión médica o aconsejados por un farmacéutico.
Si no tenemos el conocimiento adecuado, no es recomendable administrar aceites esenciales a niños menores de 6 años.
Las personas que sufren alergias, las personas epilépticas y las personas mayores deben informarse adecuadamente antes de empezar a utilizar aceites esenciales.
Precauciones de uso
- Los aceites esenciales no deben usarse puros en la nariz, en los oídos y en las zonas ano-genitales. Tampoco deben aplicarse en los ojos.
- Los aceites esenciales no son hidrosolubles en caso de proyecciones en los ojos o de irritación intensa en la piel o mucosas usar un aceite vegetal (oliva, almendras dulces, etc.).
- Evitar el uso de aceites esenciales fotosensibilizadores antes de exponerse al sol (son principalmente las esencias de cítricos extraídas de la corteza: bergamota, limón, mandarina, naranja, pomelo).
- Los aceites esenciales de orégano compacto, orégano de Grecia, ajedrea, ajowan, canelas, tomillo a timol son dermocáustico y no deben aplicarse puros en la piel.
- Ante la duda o sin el conocimiento adecuado no usarlos nunca puros.
- Mantener los aceites esenciales fuera del alcance de los niños.
- Cerrar correctamente los frascos y almacenar en un lugar preferiblemente oscuro. Bien cerrados y en un lugar adecuado se conservan 5 años o más. En cambio las esencias* de cítricos deben utilizarse en un plazo de 6 meses después de la apertura del frasco y se deben conservar en la nevera.
- Lavarse las manos después de cada uso.
*En el caso de los cítricos cuya esencia se extrae por presión en frío de la cáscara del fruto, no se habla de aceite esencial (término reservado a la esencia destilada).
Aplicaciones
Las principales formas de administración de los aceites esenciales son:
Ambientadores naturales y terapéuticos
La mejor forma para descubrir los beneficios de los aceites esenciales es empezar por la difusión atmosférica, idealmente usando un difusor especialmente diseñado para ello. Se encuentran diferentes modelos en el comercio o en farmacias. Es importante no usar quemadores, pues el calor puede dañar las moléculas aromáticas y perderán sus propiedades terapéuticas.
Para los que no puedan comprar un difusor es posible preparar un vaporizador y usarlo en casa o en el despacho.
Los beneficios de la difusión atmosférica son varios. Algunos aceites esenciales contribuyen a mantener un ambiente sano, libre de agentes patógenos, por ejemplo el de eucalipto radiata, de lavanda, de espliego macho o la esencia de limón y de pomelo.
Así mismo podemos elegir aceites esenciales que nos ayuden a relajarnos, por ejemplo el de lavanda, de verbena exótica, de geranio de Egipto, de naranja amargo o la esencia de mandarina.
También se pueden usar simplemente en sustitución de ambientadores químicos sintéticos que pueden resultar muy dañinos para la salud. Mezclar esencia de bergamota, de mandarina, de naranja y de limón aportará salud y buen humor en nuestros hogares o lugares de trabajo.
No todos los aceites esenciales son aptos para usar por vía atmosférica ya que algunos pueden resultar agresivos para la mucosa nasal. Es el caso del aceite esencial de canela y de todos los aceites esenciales ricos en fenoles (ajedrea, tomillo a timol, orégano entre otros).